Esperanza — La esperanza de la iglesia
Los miembros de la Iglesia Esperanza han comenzado a meditar en la Palabra.
No comenzaron porque alguien se lo pidiera. Los propios miembros acudieron primero a su pastor principal. Dentro de la iglesia nació el deseo de meditar en la Palabra, registrar la gracia recibida y compartirla juntos.
Ahora los miembros se reúnen cada semana o cada dos semanas para compartir la Palabra. Cada persona lee y medita en el pasaje de QT, lo aplica y lleva un cuaderno en el que ha registrado sus reflexiones y oraciones para compartir la gracia de la Palabra dentro de la comunidad.
Al contemplar esta escena, recordé a las primeras iglesias coreanas de hace más de 120 años: iglesias que vivían con autonomía, se fortalecían a sí mismas y se gobernaban por sí mismas.
Los miembros de la Iglesia Esperanza han prometido permanecer ante la Palabra durante los próximos tres años. Su meta no es terminar un programa breve, sino que leer y meditar en la Palabra llegue a ser parte de su vida diaria.
Lo que queda aún más profundamente en mi corazón es la decisión de los miembros de vivir con autonomía.
Desde el momento en que se convierten en miembros de esta iglesia, deciden que ya no recibirán ayuda material. Es una confesión de que no vivirán dependiendo de la ayuda, sino que confiarán en Dios y edificarán por sí mismos sus vidas y su iglesia.
Esa decisión es silenciosa, pero firme.
Creo que la misión no consiste en hacer que alguien dependa continuamente de otros, sino en ayudar a que una persona se coloque ante la Palabra, una comunidad se levante en la fe y ambas puedan edificar a otros a su vez.
Ahora los miembros de la Iglesia Esperanza comienzan a saciarse con la Palabra.
Esperamos que la Palabra que han recibido no permanezca solamente dentro de la iglesia. Oramos para que vuelva a fluir hacia otras iglesias y creyentes, y hacia quienes apenas comienzan su camino de fe.
Hoy, en estos pequeños cuadernos de QT, vemos el futuro de la iglesia en México.
Una iglesia donde, junto a pastores valiosos, los creyentes leen la Palabra por sí mismos; una comunidad que coloca su vida ante la Palabra y anima la fe de unos y otros; y una iglesia que vuelve a compartir con otros el evangelio que ha recibido.
Creemos que estas personas de fe guiarán la evangelización de México.
Esperanza.
Como indica su nombre, esperanza, oramos para que la Palabra se convierta en la esperanza de esta iglesia y para que esta iglesia se convierta a su vez en la esperanza de alguien más.